¿Qué os cuento del año pasado? A mí se me dio fatal en lo de leer. Primero me puse a estudiar y a cambiar de curro, y luego, la pandemia. Con todo, me quedaba la cabeza justita para jugar a la play —y me jugué juegazos— y gruñir contra los cojines, pero eso es para otro momento.

En principio iba a saltarme este año de «libros favoritos del…», pero a la vista de la lista, veo que me leí alguna joyita, así que aquí van.

Reina Roja, Loba Negra, Rey Blanco — Juan Gómez Jurado

A este señor lo conozco porque sale en «Aquí hay dragones» —buen podcast— y soy muy fan de sus chistes malos. Al empezar lo de confinarnos decidió regalar uno de sus primeros libros —«El Paciente», todavía lo tengo pendiente— y me pareció tan buen gesto que me compré su «Reina Roja» a modo de agradecimiento. Lo disfruté muchísimo, me leí el siguiente, lo disfruté un poco menos —ya no era la novedad— y cuando salió el tercero me duró como 28 horas —ese sí que me lo gocé de salirme tortícolis.

Son bestsellers de novela negra muy bien escritos, muy bien ideados y muy bien ejecutados. Es artesanía literaria en estado puro con chistes malos entre medias. Un gustazo.

Circe — Madeline Miller

La historia de Circe contada desde el punto de vista de Circe. De chiquito me encantaba la mitología griega, hasta el punto de que me leí algún libro sobre el tema tres veces seguidas —yo no me obsesiono, yo me aficiono con exclusividad— lo que le da puntos extra por nostalgia.

Es verdad que la cabra tira al monte y todo lo que huela a mitos y dioses me va a gustar, pero aunque no te vaya ese rollo, es una historia de aventuras bien linda y bien narrada. Siempre hacen falta historias de mujeres fuertes contadas por ellas mismas y Circe es el personaje perfecto para darse un homenaje al respecto.

Fangs — Sarah Andersen

Fangs es un librito finito de viñetitas viñetas de la autora de Sarah’s Scribbles. Es un giro de 180 respecto a su anterior trabajo, y puede que sea por eso que me impactase tanto, porque los dos comics son maravillosos por cosas completamente distintas.

Fangs cuenta la historia de amor entre una vampiresa y un hombre lobo. Explora las situaciones que vivirían en el día a día, desde el momento en el que se conocen y durante las vicisitudes de su vida en pareja. Tierno, y gracioso, y en una edición rojo sangre con las tapas forradas de tela preciosísima.

Dragon Ball — Akira Toriyama

En un momento del año me di cuenta de que nunca llegué a ver Dragon Ball completo y me pareció fatal. En su momento era un chaval y los episodios salían casi en orden aleatorio en la tele, así que era complicado reunir voluntad y logística para apretarse la serie entera con un cierto orden.

Una de las ventajas de ser adulto es que puedes hacer lo que te dé la gana, así que eso hice. Me calcé todos los mangas en unas semanas maravillosas y lo disfruté como un enano; hasta me entraron ganas de volver a dibujar.


El año pasado fue el año de necesitar una escapatoria, y para eso, lo mejor siguen siendo las buenas historias. Vengan de un árbol muerto, de una pantalla o de otro sitio, eso ya es decisión de cada uno. Las que sean, me parece importante que apreciemos y remuneremos la labor de quien las crea para que nunca nos falten.

Abrazo.

13/04/2021

Descubrí a Babymetal en el último disco de Bring Me The Horizon en lo que, honestamente, es mi definición de «puto temazo».

Kingslayer — Bring Me The Horizon ft. BABYMETAL

Tiene todo lo que me gusta: guitarrazos, un beat potente, berridos, puntos de electrónica y un estribillo digno de alguna intro epiquísima de ánime que querría ver. Tacha todos los requerimientos, así que me metí a escuchar más y a investigar.

Resumiendo, Babymetal son una banda de kawaii metal (metal cuqui), y es la típica mezcla de géneros que necesito en mi vida. Cogieron a tres chavalas con voces angelicales, las pusieron a cantar sobre una banda de músicos de metal y es como el bacon con chocolate, que suena raro, pero funciona. Para más info, Wikipedia.

El caso es que el otro día estaba mirando versiones en directo —en directo son un flipe— y me encontré con esta de la que últimamente es mi favorita: «Ijime, Dame, Zetai». No tengo ni papa de japonés, así que la conexión con esta canción fue puramente musical y cualquier contenido lírico me pasó por encima.

Ijime, Dame, Zettai (Live at Sonisphere 2014) — BABYMETAL

Cual fue mi sorpresa al encontrarme con este comentario dando un poco de contexto a la canción y al concierto donde se grabó. Si ya me gustaba, pues ahora mucho más:

Ok, un poco de contexto. El título de la canción en realidad significa «No más, Bullying, Para Siempre». Fue la canción que cerró este concierto, donde convirtieron una cagada épica en una victoria épica.

 

  • Era su primera gira fuera de Japón y su primer show en Reino Unido.
  • Contrataron un escenario pequeño, pero por motivos desconocidos, las movieron al escenario principal en el último momento. En lugar de 3-5 mil de sus leales fans se toparon con 30-50 mil metaleros de pura cepa.
  • Esta gente quería ver a Ghost, Deftones, Anthrax y Iron Maiden. El 90% no sabían nada de Babymetal.
  • Babymetal habían sacado su disco debut algunos meses antes. Estas bandas que he dicho antes tienen varios álbumes y décadas de historia a sus espaldas.
  • En aquella época eran niñas de 14-16 años, todas sus canciones tenían pistas de acompañamiento, cantaban en otro idioma (lo únicos que se habían salido con la suya antes eran Rammstein), los músicos eran músicos de sesión, las letras iban sobre chocolate, jugaban al escondite en el escenario (literalmente), se habían inventado una religión sobre el Dios Zorro y su gesto era una burla de los cuernos de toda la vida.
  • Esto NO era metal. Eran desconocidas y su sitio no era el escenario principal de un festival de metal. Pero lo sabían bien y se esperaban abucheos y botellas. Hay una foto en el backstage de las chicas antes del concierto con cara de «ESTAMOS JODIDAS»
  • Cuando subieron al escenario, la sudadera de Yui se le enganchó en el pelo, el micro de Moa no funcionaba y se perdió el principio de la coreo. Había un plano corto de Yuri en la pantalla del escenario en ese momento y su cara era de «olvídate, AHORA estamos jodidas». En el vídeo se ve que la falda de Yuri también empezó a desmontarse en la última canción.
  • ¿Que qué más pasó? La gente escuchó un poco en la prueba de sonido y les encantó. Después hubo un vídeo épico (o ridículo) de intro tipo Star Wars. A los 30 segundos de empezar ya había moshpits formándose. En la siguiente canción, ¨Gimme Chocolate», había una parte de pregunta-respuesta con el público donde Su consiguió bien fácil que el público cantase el estribillo en japonés. Después vinieron los solos y la gente se cagó encima. Después vinieron la canción «Catch Me If You Can», luego su canción de empoderamiento femenino y esta canción que estás viendo. Los circle pits más grandes del festival.
  • Todo el mundo estaba hablando sobre ellas y sus camisetas fueron las más vendidas incluso dos días después.
  • Si hay una entrada épica al género, es esta.

— SadRock

DIVAS. REINAS. LAS PUTAS AMAS.

Este tipo de anécdotas son las que terminan de hacerme fan de un grupo. Ahora viene cuando aprendo a tocar las canciones y desarrollo un nuevo respeto por los músicos, pero eso es una historia para otro día.

Abrazo.

15/03/2021

Llevo una temporada queriendo escribir otra vez. Contar mis movidas, por el gusto de contarlas y porque me ayuda a pensar mejor. El problema es que el concepto de escribir y publicarlo tiene una parte de exposición con la que no estoy tan a gusto como antaño. Dejando al lado la pregunta de si necesitamos más blogs o si tengo algo interesante que contar —que yo qué sé—, me hace recordar todas las veces que escribí de una cierta forma o sobre ciertos temas solo porque no me encontraba a gusto conmigo mismo. Me trae a la cabeza la ansiedad por gustar y la necesidad de validación externa para calmarla, y me avergüenzo un poco.

Así que hice lo que hago siempre en estos casos: dejarlo en la lista de «cosas para pensar», seguir con mi vida y dejar que las respuestas viniesen a mí —o dejar que mi atención sesgada hacia el concepto de los blogs personales y el acto de escribir públicamente fuese hacia las respuestas; en la práctica son dos fenómenos indistinguibles—. Convenientemente, mi lista de consumo se plagó de artículos, vídeos y miscelánea de redes al respecto y una opinión se fue formando.


Ya por curiosidad, el momento guapo de la absorción internáutica fue cuando se me recomendó este vídeo por parte de Austin Kleon y CJ Chilvers en la misma semana. El título da repelús, pero tiene un par de puntos muy buenos sobre la motivación de tener un blog personal que me tocaron la patata.


En resumen: creo que todo lo que sea menos algoritmos, y más blogs personales y «diversidad editorial» —gente hablando de lo que le sale de las gónadas— está bien. Muy bien.

Solo me faltaba superar la grimilla esa de los posts antiguos con extra de azúcar y condescendencia rancia. Como tampoco es que fuera yo un autor prolífico del copón, me revisé todos los posts de la historia del blog —no había tantos— y fui retocando párrafos conflictivos o eliminando entradas de cuajo —de verdad, la cantidad de «sonríe, no te cuesta nada» que he borrado tenían glucosa para hacer un donut fondant por lo menos.

perezoso vomitando arcoiris

Una cosa que me ha llamado la atención es lo fácil que ha sido distinguir entre lo sincero y lo pretencioso dentro de tanta letra. Leyéndome yo a mí mismo es fácil verme el plumero a la milla, y tal vez haya acentuado la clarividencia del proceso y lo vivo de las sensaciones; la angustia y la incomodidad con los artículos de corchopán y la paz absoluta con los de verdad.

El día que hice la criba dormí como un bebé. Experimenté esa paz que viene después de limpiar los cajones y deshacerte de todo lo que ya no te sirve; de sacar toda la ropa del armario y largar todo lo que no te hace sentir bien con ello puesto. Porque es verdad que las palabras que decimos nos visten en cierta forma, y está bien vestirnos solo con lo que nos hace sentir bellísimos.

Lo de ser un intenso no se ha pasado con los años. Pero ea, estoy recómodo.

Abrazos.

19/02/2021