Los propósitos de año nuevo funcionan debuti.

— Nadie, nunca

Este año he decidido imitar a toda la gente lista que sigo en internet y no hacer propósitos. En lugar de eso, me he sentado un rato a pensar en todo lo que ha pasado durante 2018 y hacer balance de lo bueno, lo malo y lo mediocre; lo que se llama hacer una «retrospectiva».

Formas de retrospectivizar hay muchas. La mía ha sido coger la agenda del año pasado y repasarla desde enero hasta diciembre, recordando —como buenamente he podido— todo lo que he hecho y apuntando movidas en dos columnas:

  1. Las cosas que me hacían olvidarme del móvil.
  2. Las cosas que me hacían mirar el móvil con frenesí.

Y ya está.

Ahora la idea es hacer más cosas de la columna 1 y menos de la columna 2, hasta que la segunda columna desaparece y tú te conviertes en un vórtice de arcoíris, luz, color, y truños de unicornio.

Feliz año, gente.

02/01/2019

A día de hoy, soy el orgulloso poseedor de una web sin cookies, sin banners y sin nada más que contenido. Por no tener, no tengo ni estadísticas de visita a la web, y es que me la sopla. Estoy aquí como en los 90, solo que con mejor conexión y un portátil más cuco.

Este pequeño exorcismo es un recordatorio de mí para mí de que lo único importante para un mindundi con un blog es tener un espacio limpio donde publicar cosas y que otros puedan leerlas si quieren; todo lo demás son datos para los anunciantes. Y a los anunciantes no les gustan las cosas bonitas, solo las concurridas.

22/12/2018

El otro día llegué por casualidad a “Los Cuatro Acuerdos” de Don Miguel Ruiz: un compendio de sabiduría tolteca para vivir una buena vida (lo de siempre, vamos). Suena a timo buenrollero, pero si obviamos el tufillo a autoayuda casposa y nos ceñimos en la parte coherente, son bastante buena mierda.

Sacados de la Wikipedia:

14/08/2018