Si el año pasado cambiamos las estanterías del salón para meter más libros, este le ha tocado a la mesilla de noche; porque vivimos en una caja de zapatos y el salón no da más de sí. También decidí hacer recuento de cuántos libros tenía en casa sin leer —por aquello de leérmelos los primeros— y bueno, tengo como 100 pendientes. Igual otro día me explayo al respecto, pero de momento la vida es maravillosa.

libros 2018

Mis favoritos del año pasado:

The New Analog — Damon Krukowski

Resumen en una frase: El formato es parte del mensaje.

Por qué mola: Es una oda al encanto de las imperfecciones de lo analógico. Ayuda a saborear los pequeños detalles que unos llaman «ruido» y otros «encanto»; depende de la historia que te estés contando. Se consume mejor en físico.

Cita:

Un reloj digital te dice qué hora es, pero uno analógico también te dice todas las horas que no son.

Wonder — R.J. Palacio

Resumen en una frase: Cuando puedas elegir entre tener razón o ser amabre, elige ser amable.

Por qué mola: Es una historia preciosa, y necesitamos más historias preciosas.

Cita:

Debería haber una norma que dijese que todo el mundo debería recibir una ovación del público puesto en pie al menos una vez en su vida.

La historia del heavy metal —Andrew O’Neill

Resumen en una frase: De Black Sabbath al black metal noruego, pero de risas.

Por qué mola: El heavy metal se ha tomado demasiado en serio durante demasiado tiempo. Ya era hora de una redención histórico-humorística del género.

Cita:

Un batería. El organismo vivo más simple. Alguien que solo está contento de verdad cuando se pone a aporrear cosas con palos.

Toquemos juntos hasta que la muerte nos joda — Wilma Lorenzo

Resumen en una frase: Canciones, carretera y rock and roll.

Por qué mola: Es como meterse en la furgoneta con la banda e irse de gira desde el salón de tu casa. Romántico, intensito y lleno de fotones.

Cita:

Tan elegantes como un árbol muerto, lo nuestro siempre fue soñar despiertos.

El tiempo regalado — Andrea Köhler

Resumen en una frase: Lo bonito de esperar.

Por qué mola: Una reflexión sobre la espera, el tiempo y la existencia. Especialmente necesaria en una era donde casi nos hemos quedado sin ratos muertos.

Cita:

El que sabe esperar sabe lo que significa vivir en el condicional.

Trabajos de mierda — David Graeber

Resumen en una frase: Sobre la epidemia de insatisfacción laboral.

Por qué mola: Si alguna vez te has planteado qué sentido tiene trabajar 8 horas al día en algo que podrías hacer en 2 y cuya existencia no aporta nada valioso al mundo, este libro es para ti.

Cita:

Solía necesitar volverme “loco” para poder trabajar, es decir, abandonar mi “yo” y convertirme en otra persona que pudiera hacer el trabajo; después, solía necesitar un día para recuperarme, para recordar quién era en realidad.

El año que viene, más.

B.

10/04/2019

A veces me pasa que me pongo discos nuevos, de los últimos 3-4 años, y los escucho, y molan. De esto que dices «ta guapo», y muy bien, pero ya; te falta algo. En cuanto termino, me viene una apetencia rara de ponerme algo viejo, y me enchufo algo de los beatles, los clash, los police, led zep, zz top o algo de por ahí.

Y no es por nostalgia, porque me falta mazo de cultura musical de los 60-70-80 y casi todo lo que se hizo entonces es nuevo para mí. Es el instinto respondiendo a un déficit, como cuando te falta potasio y el cuerpo te da antojo de plátanos porque es listo y sabe cómo embaucarte para darte lo que necesitas.

Entonces pasa algo curioso. Lo que digo no es «ta guapo», sino más bien «QUÉ PUTO FLIPE JODER», y entonces, no solo me pulo el disco que fuera entero, sino que, durante los días siguientes, tengo réplicas de apetencia y necesito volver a ello —aunque sea medio tema— para calmar las orejas.

En los clásicos encuentro detalles, texturas, giros armónicos y melodías que son un «QUÉ PUTO FLIPE JODER» y que me recuerdan a detalles, texturas, giros armónicos y melodías que ya había escuchado en discos muy posteriores y que solo consiguieron arrancarme un «ta guapo» cuando los escuché por primera vez. Misma idea, 40 años de diferencia, ausencia total de mojo.

Algo se está perdiendo en la traducción generacional. Igual es el copiar la forma sin el fondo, o la manía de intentar repetir lo que ya funcionó y frustrarse al ver que solo podía funcionar una vez.

Diré que a veces también me pasa que me pongo discos nuevos, de los últimos 3-4 años, y los escucho y digo «QUÉ PUTO FLIPE JODER»; buena mierda se ha hecho en todas las décadas. Sea como sea, hay que escuchar más música que sea un «QUÉ PUTO FLIPE JODER»; si no, no tiene sentido.

26/02/2019

No es ningún secreto que estoy pasando por una de mis etapas más grincheras en lo relativo a todo. Y es que es difícil mantener el optimismo cuando el mundo tiene la cabeza cada vez más metida en el culo y se va a la mierda cada vez más rápido. Pero hoy traigo motivos para tener esperanza.

El caso es que ayer me encontré un post en el Instagram de Coki Giménez —un crack; batería de Tarque y Dani Martín entre otros— donde aparecía tocando un beat de un minuto a la batería y animaba a todo el que quisiera a «hacer algo con ello». El beat tenía rollazo y a mí me flipa como toca este pavo, así que me puse manos a las cuerdas a ver cómo caminaba el tema.

Después de un rato salió un riff bastante guapo y lo compartí a ver qué opinaba el padre de la idea:

Es una tontería de una tarde de un martes cualquiera metido en internet, solo que en lugar de defender que la tierra es plana, nos hemos sacado un trozo de canción. Y eso es superbonito troncos, que la tecnología también sirve para que músicos que no nos conocemos de nada colaboremos desde la distancia y hagamos cosas así de chulas. Grande Coki.

30/01/2019