11 cosas que podemos aprender de la gente con suerte 8'

por Bor Cobritas 08/04/2014

Unos dicen que hay gente que nace con estrella y gente que nace estrellada. Otros, sin embargo, opinan que hay gente que tiene una flor en el culo y gente que va de culo. Yo tiro por la tangente y digo que no, hala. Para mí, no es que haya gente que “tiene suerte” y gente que no; simplemente, hay gente que busca la suerte y la encuentra, y gente que espera a que la suerte le caiga de un manzano; y ya ves tú qué cosa más rara, un manzano que da suerte… y claro, pues no tiene suerte. Pues qué pena.

Trébol de 4 hojas

La vida tiene una cosa, y es que pasa. Y como es mucho más grande que nosotros, pues no podemos hacer demasiado para cambiar las cosas que pasan. Podemos madrugar para llegar a tiempo al trabajo, entrenar para esa maratón y estudiar como unos convictos para aprobar ese examen del infierno. Pero como se averíe un tren, cojamos un gripazo el día de la carrera o nos pongan uno de esos “exámenes imaginativos” (por otro lado taaaan comunes en ingeniería) estamos jodidos. Bien jodidos.

“¡Qué mala suerte!”

Sin embargo hay gente que parece que siempre tiene suerte. Van ahí, súper felices, disfrutando de las cosas y de vez en cuando, encima les vienen bendiciones como caídas del cielo. Y tú, pues claro, que te gustaría ser como ellos y te pones a mirarlos a ver si encuentras algo…

¿Y qué tendrá esta gente que les hace diferentes?

Ponen buena cara

Cara de majos, cara de buena gente. Están convencidos de que cualquier día puede ser el día menos pensado; y normalmente lo es. Esto, aparte de la confianza y la motivación que da, predispone a todo el mundo a tratarles mejor.

¿O no te pasa que cuando ves a alguien así por la calle te pones más majo inconscientemente? ¿Y por qué? Pues eso, porque transmiten buen rollo y tú lo necesitabas.

Tienen ojos curiosos y los llevan muy abiertos

Van mirando el mundo como si fuera la primera vez que lo ven. Tienen ojos curiosos, capaces de ver detalles que a los demás se nos escapan, simplemente porque los damos por hecho y decidimos de antemano que no son especiales. Y así no se pierden nada y saben encontrar esos pequeños recovecos pseudomágicos que pueden cambiar su vida en cualquier momento.

Porque igual la oportunidad, la señal, que tanto tiempo llevas esperando está ahí delante y no la ves; simplemente porque te crees que es demasiado normal como para ser única.

Están dispuestos a todo

Cuando les propones algo, ya están con una mano en el pomo y con el abrigo puesto. Tienen el “modo Windows” por defecto: el “sí a todo”. Ellos van, ven, absorben y luego ya deciden si vale para algo; pero primero van y lo ven. Porque siempre se puede aprender algo y nunca sabes dónde va a ser.

Les encanta equivocarse y reírse de sí mismos

Como son de la opinión de que de todo se puede sacar algo bueno, tienden a equivocarse bastante. Piensan que todo en el mundo es un ejemplo; bien de la forma de hacer las cosas o bien de la de no hacerlas; y por eso hay que ir y vivirlo de primera mano.

Una vez allí, lo más normal, como siempre que haces algo por primera vez, es equivocarse hasta el punto de que tu actuación sea un fracaso absoluto y hayas hecho el ridículo más brutal de tu vida. Ahí hay dos opciones:

  1. Arroparse en la vergüenza del ridículo y salir de allí de puntillas para no volver jamás
  2. Reírse, levantarse, preguntar cómo pueden mejorar y volver a intentarlo; y cada vez mejor; y sin dejar de reírse

Preguntan mucho, porque no tienen vergüenza

Les encanta preguntarlo todo. ¿Que no saben algo? Lo preguntan. ¿Que quieren hacer algo? Lo preguntan. La mayoría de las veces no se folla por no preguntar; y, como con el sexo, con todo lo demás en la vida. Porque el no, ya lo tienes.

Como mucho, te puedes llevar el ego un poco herido, pero eso se pasa. Con el tiempo te das cuenta de que eso del orgullo no es tan importante.

Problems Birds

Amor eterno a esta foto

Siempre están probando cosas nuevas

Nunca se conforman, pero nunca dejan de estar satisfechos. En cuanto ven que están cómodos en su zona de confort, se levantan y buscan por todas partes nuevas formas de crecer como personas.

Cualquier cosa que, cuando estás a punto de hacerla, te da esa cosica en la tripa, como cuando estás a punto de meterte debajo de la ducha con agua fría cuando sabes que está fría y aún así lo haces. ¡Ayyyyy… me encanta!

Saben por qué hacen las cosas

El éxito se compone de mucho trabajo duro y un poquito de suerte. Suerte, que tiene más probabilidades de aparecer cuanto más trabajes. Saber por qué empezaste a hacer las cosas en primer lugar y mantenerte fiel a ellas es la mejor forma de seguir motivado pase lo que pase.

Imagina que estás caminando hacia el norte. Lo lógico es coger una referencia que esté en el norte y seguirla, ¿no? Imagínate que coges como referencia una casa que queda como a un kilómetro. El camino será coser y cantar porque la casa se ve genial y es facilísima de seguir, pero… ¿y cuándo pasas de largo y dejas atrás la casa? ¿Dónd eestá el norte? Estás perdío, alma de cántaro.

En este caso, la gente con suerte tendría de referencia la Estrella Polar (en el hemisferio norte, claro). Es un poquitín más difícil de encontrar, y habrá momentos en los que el cielo esté nublado, pero a la larga siempre sabrán encontrar su camino por muy lejos que hayan llegado.

Se dejan llevar

Van con el flow porque el flow es la suerte. Sienten por dónde va la vida y van y fluyen con ella. No fuerzan las circunstancias y saben aceptar que, cuando no puede ser, no es; y cuando es, es, aunque no sea el mejor momento.

Y sobre todo, sobre todo, sobre todo, pase lo que pase lo aceptan tal y como es y ponen buena cara. Y esa energía suya tan majica (y mágica) que tienen, la invierten en hacer que pasen cosas nuevas y maravillosas, en lugar de lamentar que lo que no pasó no pasó y que ay mae qué penica y qué desgraciaíco soy.

No saben lo que significa la palabra “imposible”

Si no lo pruebas, ¿cómo sabes que no va a funcionar? El 80% de la suerte es atreverse a hacer cosas que otros no han querido. Punto. Los límites los ponen solo cuando se topan con ellos.

Como cuando eras chaval y en los videojuegos tenías un mapa negro sin explorar; ¿a que no decías “¡uy no! ¡Por ahí no, que es imposible!”? No. Ibas, lo probabas y después arrasabas al enemigo sin piedad. Pues lo mismo.

No conocen el “no puedo”, ni el “es imposible”, porque no existe. En lugar de eso dicen “no lo sé, vamos a probar”.

Tienen su propia definición de suerte

Tal vez les pase lo mismo que a ti, y ellos son suertudos solo porque ellos a eso lo llaman suerte y tú no. Este planeta tiene más de 6.000.000.000 de habitantes, y todos y cada uno de ellos tiene el poder de cambiarte la vida para siempre si estás dispuesto a verlo.

Igual la suerte no va de que de repente te pase eso que tanto necesitabas. Igual va de que seas capaz de ver eso que necesitas en cada cosa que te pasa. Y luego, con el tiempo, uno echa la vista atrás y va conectando los puntos del pasado, desde que nacemos hasta lo que somos, viendo, uno a uno, los acontecimientos que le dieron un giro a todo.

Piensa, ¿fue suerte? Pudo ser por dos motivos:

  1. Serendipíticamente, se alinearon los astros y pasó justo eso que tú necesitabas; el Universo descubrió tu circunstancia complementaria y te la sirvió en bandeja de plata
  2. Pasaron mogollón de cosas a tu alrededor, tú solo viste aquella para la que estabas más receptivo, lo llamaste “suerte”, “destino” y todo lo demás y te fuiste tan campante

Yo creo que fue el segundo. También creo que si elegimos tener suerte y estamos abiertos a ello, cosas buenas van a pasar; simplemente porque hay más cosas buenas que pueden pasar.

¿Y tú, qué crees? ¿Te ha gustado o crees que soy un cantamañanas? ¿Piensas que haber escrito “indefectiblemente” merece linchamiento público?

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Foto: John

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