7 cosas que ir olvidando con los años 5'

por Bor Cobritas 13/01/2014

Estoy a media hora de cumplir 26 años como 26 lunas. Sí, ya sé lo que estáis pensando, y os doy la razón. ¡Estoy hecho un chaval! Eso y que cómo lo hago para estar cada año más sexy. La verdad es que yo tampoco lo sé. ¿Será el café? Es que mirad qué cutis:

Bor mofletudo

Terso y reluciente

Año que pasa, año que te lo planteas. Que si qué rápido pasa el tiempo, que si qué estoy haciendo con mi vida, que si yo con 18 tenía el culo más prieto, que si estas entradas ya son abonos de temporada, que si mira tú que yo cumplo años y de la vida yo sigo sin saber nada… Crisis existencial que a veces llega al punto de fingir que tú naciste un 29 de febrero y que eres muy estricto con eso de las fechas porque pasas de celebrarlo y de tener que andar dándote cuenta de todo eso que te falta por hacer.

He estado a punto de escribir el típico «26 cosas que hacer antes de cumplir 26» basado en mi dilatada experiencia vital, pero… no. Mejor que hacer, vamos a deshacer. Mejor que aprender, vamos a desaprender. Ha llegado el momento de cambiar el chip; ha llegado el momento de romper cosas.

Me encanta romper cosas, es lo que más mola de las mudanzas y las crisis existenciales. De esos momentos de «¡a la mierda mi viejo yo! ¡Este año me reinvento!» Romper las fotos de tu ex, tirar los pantalones que te hacen el culo gordo y quemar los apuntes de Cálcul… ¡ESPERA QUE ESA TODAVÍA NO LA HAS APROBADO MELÓN! En definitiva, deshacerte de todo lo que pesa para ir más ligero y hacerle hueco a todo lo bueno que todavía está por llegar. ¿Venís?

Tomarse las cosas como algo personal

Voy a olvidarme de tomarme las cosas como algo personal. Igual así empiezo a disfrutar de mi vida, sin preocuparme de lo que otros hagan en cada momento. Porque quién sabe; igual ha llegado tarde porque es un desastre, o no ha venido a esa cena que había organizado porque tenía cosas más importantes que hacer.

Es que mira tú, que igual no soy el centro del Universo y la gente tiene motivos ajenos a mí para hacer o dejar de hacer las cosas…

Juzgar

Voy a ver si empiezo a escuchar con los oídos limpios. A no teñir las palabras de otros con mis opiniones sobre lo que deberían o no deberían hacer; a simplemente escuchar lo que quieren decirme. Y luego entender los porqués y los motivos, y callarme la puta boca porque somos muy distintos.

Que yo sea de una manera no quiere decir que todos tengan que ser como yo. Es más, menos mal que la gente no es como yo, ¡porque menudo suplicio andar aguantándome a todas horas!

Sacar trapos sucios

Y cuando discuto, y me cabreo, y grito, y me enciendo, no atacar con el pasado. Porque el pasado se supone que está detrás y que no va a volver. Se supone que ha pasado, hemos aprendido, hemos pasado página y hemos seguido caminando. Porque todo eso que pasó lo hicieron otras personas, unas que se parecen un poco a nosotros, pero que están a cientos de errores de distancia.

Exigir

No me merezco nada, no tengo derecho a nada. Nada es injusto, nada «no debería de estarme pasando». Porque al final la vida da lo que tú mismo te labras. Si voy con exigencias, me darán mentiras; si hago favores con vuelta, solo me devolverán deudas.

Es como los abrazos, que son inherentemente recíprocos; no puedes dar uno de verdad sin que automáticamente te lo devuelvan. Pues eso con todo.

Empezar contando lo malo cuando preguntan «¿Qué tal?»

– ¿Qué tal?

– Pues pufff… se me ha escapado el metro, he llegado súper tarde a casa y he estado hasta hace 2 minutos limpiando y todavía no me he podido sentar.

¿Y por qué no…?

– ¡Genial! He tenido un día de esos en los que no pasa nada nuevo y me hacen darme cuenta de lo que me gusta mi vida. Luego he leído más de lo que esperaba porque se me ha escapado el metro, y aunque estaba un poco matado, ¡ya he limpiado la casa entera y me puedo dedicar a no hacer nada hasta que me duerma!

Pues eso.

Guardar rencores

Guardar rencor es una forma fantástica de dejar que el daño que te hicieron una vez siga doliendo de por vida. Y una forma de dejar que los que te hicieron ese daño vivan dentro de ti para siempre.

Con lo cara que está la vivienda…

Vivir recordando un «pasado mejor»

Hoy es un día maravilloso. Es diferente a ayer y no puedo saber en qué se parecerá a mañana. Hubo épocas en las que todo era más fácil y en las que puedo decir que fui feliz, y ahora que las cosas han cambiado veo lo lindo de aquellos días.

Hoy es lindo porque puedo agradecer haber vivido cosas maravillosas, y porque en cualquier momento podrían pasar cosas todavía más maravillosas. Cosas que no pasarán si no dejo de pensar en el pasado y me dejo verlas.

¿Y con todo este hueco?

Vale, me he puesto megamoñas, lo sé. Creo que voy a potar un arcoiris o dos a ver si se me pasa. Pero yo qué sé, es que cada día estoy más calvo y con los cambios de dígito me sigo poniendo nostálgico. Snif… :____) ¿A que me perdonáis?

Prometo que en la próxima hablaré de algo útil. Mientras tanto id haciendo hueco en la cabeza para lo que viene, felicitándome y tirándome de las orejas 😉

Se os quiere.

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