Una bruja que tenía 377 años 1'

por Bor Cobritas 02/03/2017

Calle en espiral

Estaba paseando con mi abuela. Era sábado y no teníamos nada que hacer en el futuro próximo salvo ir de un sitio a otro muy despacito, así que decidimos usar otro nombre y lo llamamos pasear. Con el cambio de identidad, la expectativa cambió del hecho al haciendo y nos dimos cuenta de la cantidad de cosas que pueden hacer una abuela y su nieto mientras van de un sitio a otro sin prisa.

Acababa de regalarme un reloj de pulsera.

Es curioso que el tiempo siempre está ahí, pero cuando tenemos prisa nunca tenemos tiempo y viceversa. Igual es solo una cuestión de nomenclatura y nos hacemos la picha un lío porque es un deporte que se nos da bastante bien y nos gusta sentirnos buenos en algo; puede ser.

El caso es que hablamos del pasado, de las calles, y de por qué algunas cosas fueron en lugar de no ser. Le hice un montón de preguntas de cosas que quería saber y ella me las fue respondiendo como quien relata lo que se va encontrando al abrir las cajas de la mudanza; con ese deje de quien se sorprende de lo que ya sabía.

Cuando era pequeño me decía que ella era una bruja y que tenía 377 años. Yo creo que es verdad.

Acababa de regalarme un reloj de pulsera. Igual le supo a poco y también quiso regalarme el tiempo.

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