Cómo fijar metas (y que salga bien) 4'

por Bor Cobritas 14/07/2014

A todos nos gusta cambiar nuestras vidas de vez en cuando; o por lo menos, pensar que podemos. Ya sabes, eso de soñar con un futuro mejor, con todas esas cosas que deseamos, con ser mejores personas, más guapos, más delgados…

Soy uno de esos que dice que hay que ser feliz con lo que se tiene, y eso también incluye las cosas malas. Mira, es muy sencillo. Si estamos en un punto vital que no nos gusta, podemos decidir que queremos cambiar, trazar un plan para conseguirlo y poner el plan en marcha.

Tres oportunidades nuevas de reenamorarse de la vida: decisión, visualización y acción. Es como redecorar tu casa, pero a lo bestia.

Sin embargo, nadie nos ha enseñado a fijar metas de forma que luego salgan bien. La única forma que tenemos de conseguirlo es practicando mucho mucho y los primeros descalabros pueden ponernos de mal humor. Por eso, hoy traigo un método bastante bueno para fijar metas y que luego salgan bien.

Este método es de Peter Gollwitzer, y lo he sacado del libro «Cómo pensar como Sherlock Holmes«, de Maria Konnikova; un libro imprescindible donde los haya, que me hizo ver la forma en la que pensamos desde un ángulo totalmente nuevo.

Mis apuntes...

Mis apuntes…

¿Qué os parece? ¿Le echáis un ojo y me decís qué opináis? 😉

1. Planificar mirando al futuro

El momento en el que estamos es solamente un punto situado en una línea temporal que viaja desde el día en que nacimos hacia el futuro. El ahora es transitorio y el futuro, susceptible de ser decidido; pero siempre tendrá un camino que pasará por este preciso instante.

2. Con todo lujo de detalles

Piensa en tu meta, sueña con ella. Imagínala, píntala, escríbela, cántala, tócala, pruébala. Créala con tal lujo de detalles que casi exista solo con esa imagen que tienes suya. Cuanto más tangible sea, más fácil será que te enamores de ella y más ganas le pondrás.

Pero también, ten presente que es posible que no tenga esa forma. Imagínala tan real que necesites salir a por ella, pero acéptala tal y como venga cuando aparezca; y sobre todo, déjate sorprender.

3. Ten un plan B, un plan C, un plan D…

Define contingencias de la clase «si… entonces…» para cada problema potencial que pueda surgir. Estate preparado para cualquier dificultad, y, sobre todo, estate preparado para todas esas dificultades que no puedes prever y que, seguro, aparecerán.

4. Escríbelo

Escribe todo lo que vaya pasando a modo de diario. Conseguirás dos cosas:

  1. Te ayudará a mantener los pies en el suelo, tanto cuando te crezcas como cuando flaquees. Tenerlo por escrito te ayudará a recordar todo lo lejos que has llegado
  2. Liberará espacio en tu cabezota para que puedas dedicarla a cosas más útiles. Como pensar, razonar, solucionar problemas o seguir soñando. Mejor apuntar bien que recordarlo todo mal

5. Imagina lo mejor y lo peor

¿Qué es lo peor que podría pasar? ¿Y lo mejor?

Piensa en las recompensas, y en cómo mejoraría tu vida si lo consiguieras. Piensa en el salto cualitativo que darías.

Luego piensa en lo peor que podría pasar. ¿Es irreversible? ¿O podría arreglarse? ¿Cuánto tiempo y dinero te costaría?

Ahora enfrenta la posibilidad de conseguir eso que sueñas frente al riesgo de tener un pequeño imprevisto económico. ¿Cuál es el riesgo real? ¿Merece la pena arriesgarse? Piensa que podrías cambiar tu vida para siempre solo arriesgando unos cuantos euros; igual merece la pena.

6. Da el salto

Esto no lo pone en el libro; esto lo digo yo.

Acabamos de ver un método muy preciso para visualizar metas y poner los medios necesarios para conseguirlas. Pero hay un par de cosas que no dice:

  1. Tienes que echarle huevos
  2. Es posible que no consigas «lo que querías»

Como ya hablamos hace poco tiempo, la felicidad se esconde detrás de las sorpresas. Como humanos que somos, solo podemos imaginar escenarios que conocemos, lo que limita como en un 99% nuestro campo de imaginación. Por eso, cuando se trata de alcanzar metas, yo siempre digo: define y lánzate, pero también sé lo suficientemente listo como para saber dejarte sorprender y que te cambie la vida.

O eso es lo que yo creo, no sé qué opinas tú. ¿Alguna vez has decidido cambiarte la vida? ¿Lo conseguiste? ¿Qué hiciste? ¿Crees que hay que ser muy precisos a la hora de definir metas o mejor ser laxos y dejar que cosas pasen? Creo que de aquí puede salir un debate muy cuco 🙂

¡Os veo en los comentarios!

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