Cómo hacer magia 5'

por Bor Cobritas 16/11/2014

Yo qué sé, a veces pasa magia y es mejor disfrutarla sin intentar explicarla.

magic

Como ese que decía que…

La felicidad es como un orgasmo: si piensas demasiado en ella, se va. – Tim Minchin.

Pues lo mismo con todo lo bonito.

¿No te ha pasado nunca que has tenido algo fantástico y en cuanto te has parado a pensarlo lo has perdido? Y estoy hablando de cosas súper normales: tener un cuerpazo, notas excelentes, ideas brillantes, un humor fantástico, un mojo de flipar, dormir como una marmota, ser un dios en tu deporte… en definitiva ser un crack y no saber por qué. Tú estabas viviendo y haciendo cosas, y pasaron cosas que hicieron que pasase todo aquello y… vamos, que tú ni idea de cómo.

Y entonces dices: «¡ay copón, me encanta esto! Voy a esforzarme por mantener todas estas cosas tan guapas que me ha brindado la vida.» Y a veces funciona, pero normalmente no. ¿Por qué?

Procesos y resultados

Vivir es un proceso, y todo proceso da lugar a resultados. A todos los resultados que ese proceso da lugar. O sea, todos. ¿Ha quedado claro que son todos? Ok.

Cuando vemos resultados aislados que nos molan, es normal flipar y decir «ostras, ¡yo quiero más de eso!» Como el que empieza a correr, ve que su barriga desaparece un poquito y dice «si correr hace que pierda barriga… pues voy a correr más y perderé más barriga.»

Aquí nuestro amigo ha visto que correr es un proceso que tiene un resultado: adelgazar. Además, ha simplificado hasta el extremo y ha asumido que, no solo es un resultado, sino que además es el único. Como ya te esperarás, y como ya sabrás, esto no es así de sencillo. Porque si fuera tan fácil todos tendríamos cuerpazos, y no.

Si el colega opta por empezar a correr todos los días  sin parar, verá cómo adelgaza las primeras semanas, hasta que su cuerpo se adapte tanto al proceso de correr y se vuelva tan eficiente consumiendo calorías que empezará a engordar otra vez y empezará a volverse tarumba. Eso y todo el mal humor y la fatiga crónica.

Y entonces el proceso ya no dará el resultado deseado.

El caos y otras mandangas

Tu vida es una locura de compleja. Hay tantas cosas que interactúan entre sí a la vez y a su bola, que es virtualmente imposible aislar causa de efecto y no tienes ni idea de qué ha provocado qué.

En sistemas de semejante enrevesamiento, intentar controlar las variables una a una para conseguir los resultados esperados es, cuanto menos, un suicidio intelectual. Y esto es exactamente lo que pasa cuando vemos resultados que nos molan en un proceso y empezamos a hacer el idiota y a forzar el proceso a ver si conseguimos más resultados de esos; que nos creemos que sabemos lo que hacemos, pero no, y luego todo explota.

Perro licenciado

Sigo sin tener ni idea de qué estoy haciendo

El caos tiene una peculiaridad, y es que se ordena solo. Y la única condición para que eso pase es dejarle hacer y aceptar lo que venga. Porque, seamos realistas, si hemos sobrevivido tanto tiempo como especie, será que todo esto del caos funciona más o menos bien.

Si un proceso viene con 4 resultados distintos, será por algo. Hasta cierto punto se podrá ajustar lo que se haga para que unos resultados se vean más que otros, pero habrá que aceptar que tengan que coexistir para que haya un equilibrio estable. Volviendo al ejemplo de antes…

Simplificando mucho, cuando corremos, utilizamos un montón de músculos de las piernas, haciendo muy poquito esfuerzo, pero repitiendo ese esfuerzo un montón de veces. Esto necesita calorías y oxígeno para que nuestras patitas puedan seguir moviéndose, y también daña en cierta medida los músculos por el uso repetido.

La necesidad de calorías hace que adelgacemos, la de oxígeno, que mejoremos la capacidad pulmonar y el deterioro local, hace que estemos cansados y necesitemos comer y dormir. A largo plazo, esto termina dando como resultado más eficiencia metabólica (comes lo mismo y quemas menos calorías), mejor capacidad pulmonar y un cierto desarrollo muscular en las patucas. En función de la persona, la proporción variará, pero estarán las tres porque son necesarias para que el proceso de correr vaya niquelao.

Un proceso; tres resultados.

42

En la novela de Douglas Adams, La Guía del Autoestopista Galáctico, 42 es la respuesta a la vida, el universo y todo lo demás. No, a mí tampoco me dice nada, y yo creo que es porque no sé cuál es la pregunta a la vida el universo y todo lo demás.

Entonces, si no sé la pregunta, ¿por qué me empeño en creerme que sé si la respuesta es buena o mala? ¿Por qué me creo que sé qué resultados quiero?

A veces haces magia y es mejor disfrutarla que intentar explicarla. A veces pasan cosas súper chulas que van a estar solo un rato y que luego se van a ir para siempre y la única forma de que perduren es viviéndolas súper fuerte para que formen parte de ti.

De momento parece que la opción más segura es dejar al caos que haga sus cosas y disfrutar lo que venga. Así ganaremos o ganaremos. O no, yo qué sé; yo tampoco tengo ni idea, ¿tú qué crees?

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