Cómo ser tu mejor tú [CSLMVDTM: VI] 7'

por Bor Cobritas 15/10/2014

CSLMVDTM, “Cómo ser la mejor versión de ti mismo“, es una serie de posts en la que, entre todos, buscamos cómo ser nuestros mejores nosotros.

¡Bienvenido!

   Capítulo anterior: «V – La explicación científica de por qué somos tan vagos»


La sabiduría no es más que hacerle caso a nuestros propios consejos. – Oído por ahí.

Y lo que se interpone entre nosotros y esa sabiduría, normalmente suele ser nuestra cabeza, que es muy perra y no le gusta hacer esfuerzos.

Así que aquí estamos, un tiempo después, con muchas cosas pensadas y habiéndonos conocido un poco mejor. Después de todo este tiempo currando para llegar a ser la mejor versión de ti mismo, ya sabes 5 cosas:

  1. Quieres ser la mejor versión de ti mismo.
  2. Sabes cómo es la imagen que tienes en tu cabeza de ti mismo.
  3. Sabes más o menos qué partes de ti conoces y qué partes no, así como qué partes enseñas a otros.
  4. Has empezado a indagar en todo ese potencial oculto tuyo que nadie conoce.
  5. Sabes que eres muy vago.

Pues ahora a continuar el viaje. Este es el último capítulo de la serie y no me quiero largar sin darle unas fuertes gracias virtuales a Eduard, el tipo que intentó convertirme en un mejor directivo y terminó convirtiéndome en mejor persona :). Esto es casi todo culpa tuya.

Ya sabemos dónde estamos, vamos a pensar dónde vamos y cómo vamos hasta allí; así que vamos a pensar cómo queremos ser y qué vamos a hacer para llegar hasta ahí.

Casi na. ¿Vienes?

Late for Work / Tarde pa'l trabajo

Spiderman viene

Si pudieras hacerte a medida…

Querer algo e intentar conseguirlo tiene una peculiaridad, y es que a veces se cumple. Imagínate qué cagada como de repente consigas algo que en realidad no querías; no mola. Por eso, si has decidido convertirte en la mejor versión de ti mismo, será mejor pensar con cuidado qué partes de ti quieres cambiar (aunque lo bueno es que siempre puedes volver atrás y empezar de nuevo o probar con otra cosa. Así ya sabes por dónde no hay que ir la próxima vez).

Este proceso es caótico, difícil de explicar y casi imposible de secuenciar, por eso te diré que te fíes de tu intuición. Si te has decidido a ser la mejor versión de ti mismo, es muy probable que ya tengas una ligera idea de cómo quieres ser, y eso es un excelente punto de partida.

Hay ciertas certezas a las que nuestro cerebro no llega conscientemente. Los motivos por los que reprimimos estas convicciones no me importan tanto como que realmente sepas que lo son; como que sepas que lo son y como que sepas que lo quieres cambiar.

Más abajo van ejemplos 😉

La metamorfosis

Ahora ya sabes cómo quieres ser; o por lo menos sabes qué te apetece probar a cambiar primero. Hayas elegido las que hayas elegido, vamos a ir pasito a pasito. Así que coge tu cuadernito y apunta todas estas cosas que quieres mejorar de ti en una hoja en blanco.

Si no tienes un cuadernito todavía, pásate por aquí, donde te cuento lo que mola tener un cuadernito, y hazte con uno antes de seguir. Si tienes mucha prisa por seguir trabajando, coge un post-it, que también molan mucho y luego lo puedes pegar en tu cuadernito.

Ahora viene la parte más divertida; la parte más fácil y más complicada a la vez: Cambiar.

Fácil porque el camino está ahí y solo tiene que ser andado. Complicada porque el viaje es jodidamente largo y pilla muy lejos de tu zona de confort. Afortunadamente, fuera de la zona de confort pasan las mejores cosas de la vida.

Zona de confort

La zona de confort: otro enfoque.

Ahora, coge solo dos cosas que quieras mejorar. Para cada una, piensa algo que puedas hacer a diario para mejorar y comprométete a hacerlo durante 21 días. ¡Y verás qué cambio!

Soluciones rápidas para ejemplos comunes

Aquí van algunas ideas para mejorar en las típicas cosas que, en mi experiencia, la gente suele querer cambiar.

Imagínate que quieres…

Perder la timidez:

Hablar todos los días con un completo desconocido por la calle.

Ser más empático:

Antes de criticar, ponerse en el lugar de esa persona e imaginar los motivos que le han llevado a comportarse así.

Aprender a escuchar:

Al hablar con alguien, escuchar lo que te está diciendo en lugar de ir pensando una respuesta para cuando te toque hablar.

Aprender a hablar delante de un montón de gente:

Exponerse a hablar en público siempre que sea posible. Clases, reuniones, contar un chiste de fiesta, apuntarse a teatro (Esta funciona muy bien con la primera).

Ser más reflexivo:

Jugar al ajedrez todos los días.

Ser más disciplinado:

Hacer 50 flexiones todos los días.

Tener más orden en la vida:

Hacer la cama nada más levantarse (funciona genial con la anterior)

Comer mejor:

Comprometerse a cocinar 3 platos a la semana (y el resto de los días, no comer mierda).

Ser Brad Pitt:

Dejar de flipar.

Menos la última, yo creo que todas son factibles.

Y un ejemplo personal

La última vez que hice una reflexión gorda en mi vida, salió que quería…

Hacerme más responsable de mis actos:

Me comprometí a estar 21 días seguidos sin quejarme gratuitamente y sin echarle las culpas de mis «desgracias» a nada externo a mí. Así, me obligaba a responsabilizarme de mis mierdas y a ser consecuente con mis decisiones.

Aprender a aceptar las cosas que no podía cambiar:

Para esto, me comprometí a meditar durante 21 días seguidos. Así, practicaba estar viviendo el presente y tomando decisiones en el ahora, en lugar de malgastar mi espacio mental con arrepentimientos o deseos tontos.

Al final, estos 21 días se han convertido en unos cuantos más, y están sirviendo para mucho más que aceptar la realidad que no puedo cambiar, pero eso es otra historia.

Trucos y consideraciones finales

Si te cuesta mantener la constancia y ves que no aguantas 21 días ni de coña, prueba a servirte de ayuditas externas. Yo he probado HabitforgeLift y funcionan de maravilla. Otra opción es decírselo a alguien de confianza y pedirle que, por favor, te pregunte todos los días y te humille si no has cumplido con tus deberes para ser Maravillawesome.

Cuando terminen los 21 días, vuelve a empezar. Vuelve a mirarte dentro de tu cabezota y vuelve a descubrir cómo eres; y entonces vuelve a decidir si quieres seguir p’alante en esto de ser tu mejor tú, y entonces tira p’alante, ¡valiente!

Y ya ves que yo también estoy pringado con esto de ser la mejor versión de mí mismo, y una buena parte de este desarrollarme como persona es este blog. Y en fin, que estoy to contento de que me estés leyendo 🙂 Gracias.

Para terminar, recuerda que la única constante de la vida es que todo está en continuo movimiento, y tú no eres una excepción. Ahora te estás moviendo en dirección hacia el mejor tú, y créeme, sentirse un poco dueño de tu futuro es una de las mejores sensaciones que se pueden tener.

¡Suerte!


   Capítulo anterior: «V – La explicación científica de por qué somos tan vagos»


Foto: Late for Work / Tarde pa’l trabajo, de Eneas De Troya.

Utilizada bajo licencia Creative Commons.

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