Cómo enamorarte de ti mismo, salir en Bollywood y ponerte ciego de brownie 5'

por Bor Cobritas 11/12/2014

Seguro que quieres hacer algo. Algo distinto y especial; algo chulo que te haga sentir diferente de todo lo demás y que te haga sentir mariposas en el estomago en plan «jo, qué guay». Sí, todos queremos ser parte de ese «algo» que le da sentido a la vida, conecta los planetas y nos pone una sonrisa de idiotas en la cara.

Seguro que alguna vez te has venido arriba y has dicho «va, voy; lo hago, qué cojones».

Gatito león

¡Voy a ser el rey de la jungla!

Y no tienen que ser cosas enormes, como salvar a todas las ballenas o erradicar el hambre en el mundo. Pueden ser cositas modestas que te hacen sentir mejor, como empezar a hacer deporte, o aprender a cocinar, o sacar un rato al día para leer. Y te vienes arriba, y lo haces un día, y entonces dejas de hacerlo para siempre.

Cómo salí en un musical de Bollywood

El primer día tienes la cabeza loca de motivación. Es como si pudieras ver el futuro y a ti de protagonista en el centro siendo la leche rodeado de luz y color, en plan musical loco de Bollywood. Eres todo lo que siempre habías querido ser, salvo porque hablas en inglés con acento indio; pero es lo que tiene Bollywood, y hay que ser consecuente con lo que se imagina uno.

Puedes ver cómo te has convertido en la persona de la que tu yo del pasado se enamoraría. Y claro, te ves así y te enamoras, y con toda esa energía te tiras a por todas.

Y luego llega el segundo día, y meh, lo haces; a medias. Es que ya no te ves tanto como el otro día, y tampoco te crees que puedas llegar a ser así. Pierdes la fuerza de la imagen, y como estás más feo en tus ensoñaciones, pues no te enamoras. Y si no estás cegado por el amor hacia ti mismo siendo la hostia, ya no haces locuras por convertirte en esa persona.

No sé tú; yo casi siempre termino dejándolo a medias. Me ha pasado con casi todas mis ideas de bombero, que las he dejado de lado. Todas esas veces que me veía siendo extraordinario, que me veía transformado en un yo de nivel 10, terminaba como siempre.

«Ser realista» es un eufemismo de «vago»

«Hombre claro, es que no eran expectativas realistas».

Cada vez que digo eso, muere un gatito, agacho la cabeza y sigo con mi vida como siempre. Me levanto a la hora de todo el mundo, cojo los trenes de todo el mundo y hago la vida de todo el mundo; la vida de otros. Y soñar con otra posibilidad es eso: una posibilidad.

¿Sabes qué es lo que no me cuadra? Que no soy igual (ni de lejos) que hace 12 años. En serio, para mi yo de 14 años soy un completo desconocido. ¿Y cómo es eso posible si entonces no era realista pensar en semejante cambio?

Será que ese amor hacia mi posibilidad de yo mejorado pudo más que los juicios. Será que me cegué para bien. Esa vocecita que me decía «no lo intentes, no lo vas a conseguir. Toda la vida has sido de esta manera y ya es tarde para cambiar» estaba callada como una perra. Seguramente acojonada en una esquina porque veía la que se le venía encima: que sí que era posible.

Esa vocecita no quiere que cambies, porque si cambias, desaparece. Eres tú hablando, tú hace mucho tiempo, el tú conformista y mediocre. El tú que ha hecho lo mismo toda la vida y que piensa que «para qué arriesgarse a cambiar, si así estamos suficientemente bien».

«Estamos suficientemente bien» es como decir que no vas a querer postre

Y todos queremos probar el brownie.

Ese conformismo es la muerte del alma. Resulta que lo único que se interpone ente tú y todas tus grandes ideas eres tú mismo. Tu yo del pasado, sentado en el sofá de tu conciencia juzgando cada cosa que haces y opinando de antemano. Es como ver el fútbol, que es muy fácil opinar cuando no estás en el campo, y aún así lo haces.

Como dije antes, esa parte de ti no quiere que cambies porque tiene miedo a desaparecer. En cierto modo tienes que desaparecer para ser otra versión de ti mismo, y da miedito. Es que joder, es territorio desconocido. Es como cuando te metías en la zona negra del mapa jugando al Age Of Empires, ¡que te podías encontrar con los malos en cualquier momento!

Igual no sabes si es la decisión correcta, o si merece la pena el esfuerzo, o qué pasará si no sale bien. Si quieres mi opinión, te digo:

Sí, es la decisión correcta. Sí, merece la pena el esfuerzo. Si no sale bien, siempre podrás volver a la casilla de salida. Y si vuelves, te habrás convertido en una persona que se ha atrevido a hacer cosas nuevas; y solo por esa experiencia ya serás una versión mejor de ti mismo.

Vamos, que no puede salir mal, así que dale una intentona. Yo confío en ti; de verdad.


 

Foto: gatitostiernos.com

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