¿Te crees que eres normal? ¿En serio? 3'

por Bor Cobritas 02/12/2014

Esto habla de sentirse como raro en plan bien cuando te lo estás pasando pipa.


Soy un tío de lo más normal. Con matices.

Es como este tío. Se cree que es normal, y tiene el paisaje entero descansando en su regazo. Eso no es "normal"

Es como este tío. Se cree que es normal, y tiene el paisaje entero descansando en su regazo. Eso no es «normal».

Porque a veces me dan ataques de hambre de cosas extraordinarias y me convierto en un exquisito de las experiencias vitales. Y entonces empiezo a devorar con ansia un montón de maravillas del universo; y lo que no son maravillas, las cocino como tales hasta que huelen y saben a único e irrepetible. Y por dentro dejo de ser tan normal, aunque lo disimulo bien.

En esos momentos me convierto en un tipo un poco más introvertido de lo acostumbrado; tal vez un poco más difícil de entender. De hecho, desde fuera sigo siendo de lo más normal; tal vez tenga algún milímetro extra de ojeras por la falta de sueño de haberme pasado hasta las mil emocionado con alguna locura nueva, pero normal al fin y al cabo.

Es desde dentro desde donde se ven las diferencias.

Cómo ver las cosas extraordinarias que viven otros sin vivir dentro de sus cabezas. Es la típica cosa que te preguntas cuando te llega uno como yo y te habla de estas mandangas. Pues haciendo cosas extraordinarias y viendo lo que se siente. Porque hasta que no tienes hambre de magia no aprendes a verla.

Y tipos con hambre de magia los hay a montones. ¿No te he dicho que son súper normales? Lo que pasa es que no todos comen y a algunos se les muere el alma. Además, son muy fáciles de encontrar. Solo hay que hablar con ellos.

Hay dos cosas muy reconocibles en la gente hambrienta de maravillas: los ojos y la voz. De esto que estás hablando con uno de ellos y de repente ves que le brillan los ojos de esa forma, que habla sensiblemente más rápido de lo normal e incluso que le dan tembleques en algunas palabras. Esa pura emoción de estás a punto de explotar de energía y te da como miedo porque no sabes si es que te vas a morir de todas las ganas juntas que tienes de absolutamente todo en el mundo y todo al mismo tiempo.

Que estás como Bender cuando tenía que bailar porque si no explotaría el universo; un poco así.

Dancing Bender

Si lo miras así, como con prisa, es muy fácil que pase desapercibido. Puedes pensar que el tipo tiene fiebre, o que está nervioso, o que tiene frío, o algo, y simplemente dejarlo correr. Y sin querer, habrás presenciado sin darte cuenta una de las mayores magias del mundo: un tío apasionado de verdad. Un tío normal al fin y al cabo.

Y ya te he dicho, de estos hay a porrones. Tú, sin ir más lejos. Seguro que alguna vez te ha dado ese ataque de estar sintiendo tanto y tan fuerte que no sabes si vas a aguantar. Y seguro que si lo has sentido ahora te estás acordando y has puesto carucha de nostalgia (y si no, estarás pensando a ver qué me he fumado y que si te doy un poco).

Si es que somos todos súper normales. Aunque, según como nos miremos, podemos ser extraordinarios. Que a veces nos dan escalofríos, nos volvemos locos y hacemos cosas que se nos escapan de las entrañas porque es que no nos caben de grandes. Como un superorgasmo vital. Y al terminar se nos queda esa relajación orgullosa de un trabajo bien hecho, y esa esperanza de que algún otro tipo tan normal como nosotros lo vea y lo sienta tan extraordinario como nosotros.

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