Volver a escribir por gusto 3'

19/02/2021

Llevo una temporada queriendo escribir otra vez. Contar mis movidas, por el gusto de contarlas y porque me ayuda a pensar mejor. El problema es que el concepto de escribir y publicarlo tiene una parte de exposición con la que no estoy tan a gusto como antaño. Dejando al lado la pregunta de si necesitamos más blogs o si tengo algo interesante que contar —que yo qué sé—, me hace recordar todas las veces que escribí de una cierta forma o sobre ciertos temas solo porque no me encontraba a gusto conmigo mismo. Me trae a la cabeza la ansiedad por gustar y la necesidad de validación externa para calmarla, y me avergüenzo un poco.

Así que hice lo que hago siempre en estos casos: dejarlo en la lista de «cosas para pensar», seguir con mi vida y dejar que las respuestas viniesen a mí —o dejar que mi atención sesgada hacia el concepto de los blogs personales y el acto de escribir públicamente fuese hacia las respuestas; en la práctica son dos fenómenos indistinguibles—. Convenientemente, mi lista de consumo se plagó de artículos, vídeos y miscelánea de redes al respecto y una opinión se fue formando.


Ya por curiosidad, el momento guapo de la absorción internáutica fue cuando se me recomendó este vídeo por parte de Austin Kleon y CJ Chilvers en la misma semana. El título da repelús, pero tiene un par de puntos muy buenos sobre la motivación de tener un blog personal que me tocaron la patata.


En resumen: creo que todo lo que sea menos algoritmos, y más blogs personales y «diversidad editorial» —gente hablando de lo que le sale de las gónadas— está bien. Muy bien.

Solo me faltaba superar la grimilla esa de los posts antiguos con extra de azúcar y condescendencia rancia. Como tampoco es que fuera yo un autor prolífico del copón, me revisé todos los posts de la historia del blog —no había tantos— y fui retocando párrafos conflictivos o eliminando entradas de cuajo —de verdad, la cantidad de «sonríe, no te cuesta nada» que he borrado tenían glucosa para hacer un donut fondant por lo menos.

perezoso vomitando arcoiris

Una cosa que me ha llamado la atención es lo fácil que ha sido distinguir entre lo sincero y lo pretencioso dentro de tanta letra. Leyéndome yo a mí mismo es fácil verme el plumero a la milla, y tal vez haya acentuado la clarividencia del proceso y lo vivo de las sensaciones; la angustia y la incomodidad con los artículos de corchopán y la paz absoluta con los de verdad.

El día que hice la criba dormí como un bebé. Experimenté esa paz que viene después de limpiar los cajones y deshacerte de todo lo que ya no te sirve; de sacar toda la ropa del armario y largar todo lo que no te hace sentir bien con ello puesto. Porque es verdad que las palabras que decimos nos visten en cierta forma, y está bien vestirnos solo con lo que nos hace sentir bellísimos.

Lo de ser un intenso no se ha pasado con los años. Pero ea, estoy recómodo.

Abrazos.