Cómo convertirse en un Kaizen Superguerrero 4'

por Bor Cobritas 04/12/2014

La mejora continua tiene más años que el bailar agarraos. La pena es que el nombre es muy feo y el movimiento no tiene muchos adeptos; ¡a nadie le gusta ser un «mejorador continuo»! ¿Pero y si cogemos el nombre japonés y lo llamamos Kaizen Superguerrero, así porque me da la gana a mí? Hummm… eso suena mejor…


Hay muchos motivos por los que los japoneses nos dan 40 vueltas. Las huelgas, comer con palillos, Murakami, Godzilla, Bruce Lee… pero sobre todo sobre todo, esa capacidad de inventarse palabras guapísimas con significados resultones.

Kaizen no es una excepción, y le pone nombre de superhéroe a la moraleja del cuento de la cigarra y la hormiga: un poquito de trabajo todos los días puede resultar en algo grande. Yo creo que si en lugar de «La cigarra y la hormiga» se hubiese llamado «Kaizen Superguerrero», todos nos habríamos pedido los monigotes por navidad.

kaizen superguerreros

¡Así sí!

¿Qué es?

Kaizen significa literalmente «buen cambio».

Lo que pasa es que, en occidente, como somos así de garrulos, lo hemos traducido por «mejora continua» y le hemos dado connotaciones casi exclusivamente empresariales. Y así fue cómo matamos la magia.

Lo que tiene oriente es que todo en él es súper general y abierto e interpretable y multidisciplinar y aplicable a todo, y un término tan guapo como «buen cambio» bien puede ser aprovechado para algo más que los negocios. ¿No crees?

El Kaizen es el cambio por mejora continua. Mejorar un poco todos los días para que al final la suma de un montón de poquitos dé como resultado algo súper grande. Kaizen es la voluntad de ser un poquito mejor hoy que ayer, pero menos que mañana.

¿Para qué sirve?

Pues como filosofía de vida va debuti. Es la convicción última de que pequeños incrementos muy frecuentes dan como resultado al final resultados extraordinarios. El clásico «si voy ahorrando 1€ al día durante 1 año, al final del año tendré 365€.

Algunas aplicaciones prácticas son:

  • Si pierdo medio kg a la semana, en un año habré perdido 21 kg.
  • Si toco media hora al día, en un año habré acumulado casi 180 horas de práctica.
  • Si escribo 1000 palabras al día, en un año tendré 365000 palabras escritas. Lo que, según Wikipedia son entre 1,8 y 6 novelas.
  • Si dejas de beberte una copa (de 10€) a la semana, al final del año tendrás 520 €.
  • Goku moviendo piedras cuando entrenaba con el maestro Mutenroshi. Que empezó moviendo un pedrusco y terminó con una montaña entera.

 

dragon ball

Y así hasta que Britney Spears vuelva a cantar de verdad.

¿Tiene algún problema?

Hombre, pues sí. El más claro, que los rendimientos casi nunca son lineales; que una hora de esfuerzo no siempre te va a dar el mismo resultado y llegará un punto en el que ese incremento chiquitín dejará de dar sus frutos.

Expectativas vs. realidad

Expectativas vs. realidad

Esto cuadra con el principio de Pareto; ese que decía que el primer 20% de esfuerzo daba el primer 80% de resultado y ya.

Otro asunto es que en temas de desarrollo personal y de habilidades y esas mandangas, el rendimiento no solo no es lineal, sino que es caótico. ¿O nunca te ha pasado que tienes épocas en las que trabajas como un japonés en huelga y te comes una mierda, y otras en las que trabajas como un andaluz en verano y mejoras a una velocidad bestial?

Todavía más realidad

Todavía más realidad

Pues eso, aceptemos el flow.

Modo de empleo:

Así, como regla del dedo gordo, el Kaizen funciona siempre si se hace bien. Si ese «poquito» que le echas cada día lo echas con ganas, seguro que a la larga valdrá para algo. Lo que no, es hacer las cosas a medias y a caraperro, y pretender ser Pete Sampras peloteando un par de minutos al día mientras mamoneas con el Twitter.

En fin, que me desvío:

  • En casos en los que el rendimiento es lineal (tipo ahorrar dinero, acumular cosas y todo eso), Kaizen funciona tal y como está anunciado: muy bien.
  • En casos en los que el rendimiento va disminuyendo progresivamente, cambia el proceso cuando veas que cada vez cuesta más mejorar. Por ejemplo: empiezas a mazarte y al principio te basta con hacer flexiones, sentadillas sin peso y remos invertidos para ponerte sexy. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, vas necesitando meter más peso y cambias a ejercicios con mancuernas y barra, y luego a esos les vas poniendo cada vez más peso hasta que te vuelves el Ronnie Coleman ibérico.
  • En casos en los que el rendimiento es caótico (sobre todo trabajos creativos), concéntrate en el proceso y los resultados vendrán. Pega el culo a la silla día a día y la magia terminará pasando.

Hala, a gozarlo.


Fotos: Superguerreros; Goku, Krillin y Mutenroshi.

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