Estar lesionado: un drama en 4 actos 1'

por Bor Cobritas 07/05/2018

Llevo desde octubre enganchando unas lesiones con otras, y entre pitos y flautas ya es más de medio año sin estar a gusto entrenando. Es un poco coñazo, pero la vida es más que levantar hierro y hacer el mono, así que todo bien.

Hoy me he encontrado este relato de la vida del lesionado en el Instagram de mi exentrenador (se llama Mark Novak, es un señor canadiense muy majo y también hace vídeos). Me he sentido tan identificado que he tenido que traducirlo.

Me he vuelto a petar la rótula. Normalmente paso por unas cuantas fases cuando me lesiono:

  1. ¿Dolor? Yo no siento dolor. ¡Voy a vivir para siempre! ¡Soy un dios dorado y entrenaré hasta que se me caigan las extremidades!
  2. ¡DIOS MÍO QUÉ TE HE HECHO YO PARA MERECER ESTO! ¡NO PODRÉ ENTRENAR NUNCA MÁS! ¡SIENTO NO HABER HECHO SACRIFICIOS SEMANALES EN EL ALTAR DE LOS ESTIRAMIENTOS Y LA MOVILIDAD POR FAVOR SI TE LLEVAS ESTE DOLOR NO VOLVERÉ A BLASFEMAR JAMÁS! ¡CREÍA QUE ME HABÍAS PERDONADO POR TIRARLE UN GLOBO LLENO DE PIS AL CARTERO!
  3. Bah, en realidad tampoco me gustaba tanto entrenar. Igual empiezo a hacer jardinería o vuelvo a tocar el piano… sí, eso es lo que haré… jardinería… flores… tomates… tierra… ñam…
  4. (Envejecer y morir solo y rodeado de gatos)

Y una vez que pasas por las 4 fases de estar lesionado, reduces volumen e intensidad y sigues entrenando como buenamente puedes. Porque no moverse es muy probablemente lo peor que puedes hacer cuando estás lesionado. Así que, si estás lesionado, baja peso, estira más de una vez al mes, ¡y sigue entrenando!

Thanks, Mark!

Buen día,

B.

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