Memento Mori 3'

por Bor Cobritas 08/06/2015

Memento Mori

Así, de primeras, la vida es terriblemente triste; porque piénsalo, lo único que sabes seguro seguro es que vas a terminar muerto. Memento Mori, le dicen. A ver, que luego esto no es tan terrible como parece, y en realidad, esta certeza de transitoriedad es lo que le da la chispa a esto de vivir.

Porque cómo molan las cosas que se terminan pronto. Son las únicas que te esfuerzas en disfrutar porque mañana ya no podrás. ¡Es que se acaba! Y claro, como se acaba, pues no hay que darle más vueltas, hago eso. Todo lo demás estará ahí esperándome cuando me dé la gana, pero esto… esto… ¡solo puedo disfrutarlo ahora!

Cuando la importancia de las cosas viene dada por la urgencia con la que hay que disfrutarlas (porque se acaban) todo es más fácil. No hay que pensar en qué hacer, no hay que considerar alternativas, no hay que darle explicaciones a nadie y no tenemos que justificarnos las decisiones, porque otro ya ha tomado la decisión por nosotros: “¡es que se acaba!”

El marketing es eso: una combinación de urgencia y escasez que te engaña dentro de creer que lo que te venden es muy importante “porque se acaba”.

¿Y sabes qué? Al final todo se acaba; especialmente tú.

Mañana podrías no existir. Piensa en todo lo que podría pasarte de aquí a 24 horas que te haría desaparecer, y luego piensa en todo lo que podría pasar de aquí a 24 horas que haría desaparecer a la gente que quieres. Ahora piensa que también podrías no morirte y simplemente podrías cambiar de opinión sobre todo lo que te rodea, liarte la manta a la cabeza y largarte a Indonesia; y como tú, toda la gente que quieres y que te gusta tener cerca. Ahora piensa en Pitbull bailando.

Lo que más miedo da de estar vivos es que, en cualquier momento, podría pasar cualquier cosa. Cualquier. Cosa. Salchicha. ¿Ves? Otra vez. Y también es la peculiaridad de la que sale lo mejorcito de la vida.

Dentro de un momento todo podría ser distinto, y podría ser maravilloso. Sin embargo, hay una posibilidad de que en lugar de maravillarte, te lamentes todo aquello que no aprovechaste “porque no se acababa.” Cuando me planteo eso me da como cosica. Eso de no haberme dado unos cuantos atracones más de unas cuantas cosas que igual se me van, y quedarme ahí con cara de tonto y maldiciendo mis “bah, ya lo aprovecho mañana”. Memento Mori, cielo.

“Memento Mori” significa “recuerda que morirás”. Es un toque de atención ante tu propia fragilidad y la de toda tu realidad. Un “chaval, espabila, que te quedas sin tarta”; un tirón de orejas cósmico y un recuerdo bastante aleccionador.

También es la excusa perfecta para empezar a tratar todo lo que te importa con la importancia que se merece. “Es que se acaba,” eso también; y eso, y eso, y lo de más allá también. Y cuando te quieras dar cuenta… ¡puf! ¡Ya no está! Y en su lugar, tu cara de tonto pasmao.

Para mí no es exactamente igual que un Carpe Diem. Carpe Diem es como un:

Vive el momento al máximo, ¡YOLO! ¡Y pásame el tequila!

Mientras que Memento Mori, un

Vive el momento como si te fueras a morir justo después, pero ojito, que igual luego sigues vivo y tendrás que apechugar. ¡Pásame el tequila!

Son muy parecidos, pero cada uno con su matiz.

Todos tenemos un tiempo y un espacio para existir, y cada uno decide cómo lo aprovecha. A mí me gusta recordar que todo esto se podría terminar mañana, o no. Me gusta creer que vivo, no como si me fuera a morir mañana, sino como si me pudiera morir en cualquier momento; y qué bonito tíos. Qué bonito estar vivo así.

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