Método práctico para sustituir a tu amigo invisible por un cuadernito 5'

por Bor Cobritas 21/11/2013

El cuadernito

Los amigos invisibles son muy de los 90; y a mí me encanta escribir. ¿Que qué tiene que ver Telefónica con los torreznos? Pues que para olvidar una cosa empecé a hacer la otra; y ahora ni me acuerdo de Isi “el invisi” y sin embargo escribo un huevo. Lo hago siempre que puedo (escribir, marranos), especialmente todo el rato, o cuando estoy verborreico (todo el rato), o cuando tengo muchas cosas que decir (todo el rato), aunque sean una mierda (tooooodo el rato). Así (me creo que) les ahorro a todos los que me rodean el mal trago de escuchar mierda seca o poco procesada (como si la mierda procesada fuese mejor que la fresca).

Luego lo que pasa es que me lío a escribir post-its como si fuera el fin del mundo y terminan invadiendo la mesa del de al lado. O sea, que al final los que me rodean me sufren haga lo que haga.

Sea como sea, escribir mola; mucho. Juntar letras tiene algo mágico y personal, y puede terminar siendo súper beneficioso a la larga para vuestra salud mental; y terminar de volveros cuerdos para que podáis empezar a volveros locos. Los pasos a seguir son bastante fáciles.

Cómprate un cuadernito

Uno que te guste, que sea mono. Y no, no me valen las notas del móvil; un cuadernito de los de antes. Uno que sea agradable al tacto, que te apetezca manosear, que no puedas parar de abrir y cerrar y acariciar y sobar y frotar y darle besos. Uno que te dé la sensación de que si escribes algo en él se va a hacer realidad.

Cómprate un cuadernito y prepárate para llevarlo a todas partes porque se va a convertir en tu mejor amigo. Tu mejor amigo, tu secretaria, tu agenda, tu calculadora, tu pizarra, tus ideas. Acostúmbrate a él para que él se acostumbre a ti, y cuando empieces a estar cómodo en su presencia a él le pasará lo mismo y empezarán a pasar cosas maravillosas.

Escribe en el cuadernito

¿El qué? Al principio todo. Todo lo que se te pase por la cabeza y que creas que te va a servir de algo, y todo lo que no va a servir para nada nunca; eso último especialmente, eso es lo más útil. Al principio hay que perder el miedo a escribir cosas, porque escribir cosas tiene un peligro muy grande, y es que se quedan ahí escritas para siempre; y si se quedan escritas para siempre, luego no puedes negarlas.

Escríbelo todo y poco a poco le irás cogiendo el tranquillo, y el gustillo. Las primeras veces será rarísimo y no dejarás de preguntarte qué leches andas haciendo tú con una libreta escribiendo milongas en mitad de la calle, o de un bar, o del metro, o de la uni, o del curro, o del salón en calzoncillos porque se te ha ocurrido una idea en la ducha y no has podido esperar para apuntarla (been there). Cuando pase el tiempo seguirás preguntándote lo mismo, pero te sentirás lo puto mientras lo haces.

Cosas que escribir en el cuadernito

  • La lista de la compra
  • El número de la chica que acabas de conocer en el metro porque te ha visto escribiendo en un cuadernito y ha pensado que eras súper interesante
  • El ejercicio creativo de dibujar mientras hablas por teléfono
  • Una mancha del café del desayuno
  • El título de tu próximo bestseller
  • El destino de tu próxima escapada
  • 3 miedos a los que enfrentarte
  • El verso que se te ha ocurrido cagando
  • Un dibujo del profesor
  • La fecha del próximo examen
  • Un buen bar de cañas
  • Lo que te has gastado en el bar de cañas
  • Los motivos por los que vas a dejar de gastar tanto
  • Las reflexiones de la borrachera
  • Los motivos por los que vas a dejar de beber
  • Un buen bar de vinos
  • Los motivos por los que los motivos por los que ibas a dejar de beber carecen de valor
  • Las reflexiones de la siguiente borrachera (bebidas distintas, reflexiones distintas)
  • Esa cosa que acabas de leer en internet y que no quieres olvidar entre todos los marcadores del navegador
  • Una canción
  • La lista de cosas que tienes que hacer hoy (como comprarte un cuadernito)
  • El plano de la casa de tus sueños

Releyendo el cuadernito

Nunca viajo sin mi diario. Uno siempre debe tener algo sensacional para leer en el tren

– Oscar Wilde.

En los ratos muertos, entre paradas de metro, esperando a tu amigo tardón, en la cola de la discoteca, encerrado en el baño, antes de dormir, antes de despertarte, en clase, de postre…

Ahora que tienes un cuadernito, puedes volver a él cuando quieras para releer lo escrito y toparte de bruces con partes de ti que ni recordabas. Es una forma tremendamente orgánica de reencontrarse con uno mismo cuando estás un poco perdido, o cuando te encuentras perfectamente y simplemente quieres reafirmarte en la idea de que eres lo puto.

El caso es que está ahí y ahora siempre lo estará. Cuando pase un tiempo prueba a empezar por el principio e ir página a página, recordando por qué escribiste aquello, con quién estabas, qué tal día hacía, a qué olía, cómo te sentías. Recordar los actos asociados a situaciones y circunstancias ayudan a reavivar imágenes y sensaciones dormidas casi tanto como un olor familiar.

 

Además, escribir es supersexy.

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