El arte de saber escuchar: trucos de un ingeniero narcisista para escuchar mejor 8'

por Bor Cobritas 26/06/2014

Lo confieso: no sé escuchar.

Hay 3 cosas que tenéis que saber de mí:

  1. Soy un tío
  2. Soy guitarrista
  3. Soy ingeniero

Los hombres no sabemos escuchar, los guitarristas somos los seres más narcisistas y egocéntricos del gremio y los ingenieros consideramos que podemos resolver cualquier problema mejor que nadie y que nuestra opinión es correcta siempre. Esto, sobre el papel, me convierte en el peor candidato posible para ser el confesor de alguien.

Conejito que sabe escuchar

Con esas orejotas, seguro que sabe escuchar

Porque claro, normalmente, una persona que quiere hablar de sus historias necesita:

  1. Ser escuchada
  2. Hablar de su caso particular
  3. Sentirse emocionalmente comprendida, no emocionalmente reparada

Como soy un hombre, guitarrista e ingeniero, no soporto hacer las cosas mal, así que mi siguiente capricho fue convertirme en un buen listener. Dicen que los tíos sensibles y que saben escuchar ligan más… yo qué sé… yo era soy adolescente.

Un tiempo después, me he dado cuenta de dos cosas:

  1. Un tío que sabe escuchar no es que ligue más, es que las chicas le duran más.
  2. Aunque he mejorado mucho, todavía me queda un laaaaargo camino por recorrer. Así que si hablamos y ves que soy un listener mierders, por favor, dame un capón.

Esto es mi chuleta para escuchar mejor. Trucos que he ido aprendiendo con el tiempo y que me recuerdo cada vez que mi yo guitarrista e ingeniero asoma en una conversación y amenaza con acaparar toda la atención. ¡A ver si os gustan!

¡Céntrate!

Escuchar va mucho más allá de procesar el significado de las palabras. Hay una estadística rondando por ahí que dice que, de toda la información presente en una conversación hablada, tan solo el 7% corresponde al mensaje. El 93% restante está en la entonación, gestos, postura y comportamiento general del hablante; en el lenguaje no verbal, vamos.

Para poder captar toda esa información hay dos opciones:

  1. Nacer con el don de la empatía
  2. Estar súper atento

No, yo tampoco tengo el don ese. Conozco gente que sí, y me matan de la envidia. Al contrario que ellos, yo necesito poner el 100% de mi atención en la otra persona para poder captar todos los detalles, matices y demás filigranas que me puedan dar pistas más fiables sobre lo que esta persona siente. Además, sentir que alguien está totalmente volcado en ti, no sé a vosotros, pero a mí me empuja a ser mucho más franco.

Así que nada de móvil, nada de pensar en qué vas a cenar y nada de mirarle el culo a la rubia esa que acaba de entrar por la puerta.

Ojos a los ojos e instinto al alma.

Parafraseando, que es gerundio

Parafrasear es un verbo súper gracioso. Parafrasear. ¡Jijijijijijiji! En fin, sigamos.

Cuando estás en la posición de listener, es importante conseguir dos cosas:

  1. Enterarse de lo que te dicen
  2. Que lo que te dicen sea lo que te quieren decir
Mentes escuchadas, mentes conectadas

Esto es lo que pasa cuando parafraseas

¿Nunca os pasa que, cuando intentáis expresar lo que sentís, os hacéis la picha un lío y empezáis a decir cosas liosas, contradictorias y sin sentido? Pues si el que habla no se entera, imagínate el que está escuchando.

Para facilitar la comunicación entre las dos partes, un truco que me funciona de perlas es parafrasear lo que me dicen; tooodo el rato. Cada cierto tiempo, expreso lo que me ha dicho la otra persona con otras palabras para verificar que me está diciendo lo que me quiere decir y estoy entendiendo lo que quiere que entienda.

Porque no hay nada más absurdo que dos personas que hablan de cosas diferentes mientras piensan que están hablando de lo mismo.

Mimetiza la postura

Escuchar se trata de empatizar y de ponerse en el lugar del otro. Y qué mejor forma que ponerse en el lugar del otro que imitándole descaradamente.

Como ya comentamos alguna vez, adoptar la postura de la persona que te está contando cosas, ayuda a entender mejor por lo que está pasando; pero una barbaridad, ¿eh?

Cómo te sientes afecta enormemente a tu postura, y viceversa. Gente feliz sonríe y se pone derecha, y gente que sonríe y está derecha se pone contenta. Gente deprimida pone cara de higo y se encoge, y gente que pone cara de higo y se encoge se deprime; es bastante directo.

Así, si nuestro interlocutor está agobiado, triste o indeciso, adoptará una pose al respecto: agobiada, triste e indecisa. Entonces nosotros adoptaremos su postura agobiada, triste e indecisa y nos sentiremos agobiados, tristes e indecisos. O lo que es lo mismo: empatizaremos.

Escuchar y comprender bien se trata de reflejar. Adoptando la postura de la otra persona nos metemos en su piel. Así cumplimos un doble propósito:

  1. Nos es más fácil comprender cómo se siente
  2. Le mostramos que tenemos la voluntad de ponernos en su lugar y comprender qué le pasa

Después de todo, ser empático no era tan difícil…

El arte de cerrar la boca

La gente no dice toda la verdad a la vez. Yo no, y creo que tú tampoco; y corrígeme si me equivoco.

Siempre se omite una parte, ya sea por vergüenza, miedo o mala memoria. Además, el mero hecho de hablar con alguien es una herramienta en sí misma para hacer introspección y sacar a relucir cosas que no sabíamos; una reflexión en voz alta que puede llevar a conclusiones en principio desconocidas.

Cuando te estén contando algo y tu interlocutor termine de hablar, prueba a no hablar en cuanto se calle y deja un silencio; con 5 segundos bastará. Durante ese silencio, sigue mirándole a los ojos, como esperando más, como si faltase algo.

Normalmente faltará algo y se pondrá a hablar al poco tiempo. Ya sea porque haya perdido la vergüenza, porque se haya acordado de algo, porque haya llegado a conclusiones nuevas o, simplemente, porque con ese silencio le hayas dado confianza.

A veces, ese estar callado demuestra que estabas escuchando, y no esperando al silencio para hablar.

Tu opinión no le importa a nadie

Este fue un momento duro para mí: cuando me di cuenta de que a la gente le importan un pimiento mis soluciones.

Someone is wrong on the internet

Este soy yo en mi época de forero

Porque en realidad solo querían alguien para hablar, para contarle cosas, para sentirse escuchados y para ver que yo les comprendía y ver que, en realidad, no estaban tan solos.

Y aún así, muchas veces sigo respondiendo a las confesiones con un «pues lo que tienes que hacer es…»

¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAHHH!!!

En esos momentos me haría daño, de verdad.

Cuando te cuentan algo serio, no es momento de arreglar cosas, es momento de hacer compañía. Es un rato de estar y no hacer mucho más; de paliar soledades y mostrar que no hay nada tan malo por lo que tengas que pasar solo si no quieres.

Luego ya vendrán las opiniones y las soluciones. Tal vez después de un «¿y tú qué harías?», un «¿tú qué opinas?» o un «oye, no me gustaría entrometerme si no quieres; ¿te interesa mi opinión?».

Una opinión a bocajarro y mal encajada puede llegar a sentar muy mal; sobre todo si la otra persona está especialmente dolida, tiene dudas de sí mismo y se lo toma como un ataque personal. Por eso, tacto. Porque a todos nos lo han hecho alguna vez y a todos nos ha sentado mal.

Follow up

Después de una buena charla de confesiones, problemas y demás gaitas (o sea, si habéis seguido todos los consejos de esta entrada 😉 ), es posible que el confesante esté a punto de empezar una etapa de renovación más o menos intensa y delicada. En estos casos, lo mejor es dejar a los gorrioncillos volar solos para que descubran ese nuevo mundo por su cuenta, pero un poco de interés nunca está de más.

La gente que mejor me escucha también es la que mejor me mima después. Personas que te hacen sentir que les importas sin agobiarte y que saben cómo y cuándo preguntarte un «¿qué tal estás?» que solo puedes responder con «¿La verdad? Genial». Y no será tanto porque estés mejor, sino porque te recuerda lo afortunado que eres de tener personas como ellos cerca.

Este último punto se me da fatal, así que preguntádselo vosotros y luego me contáis, ¿vale? Como ya os he dicho, de esto sigo aprendiendo, así que agradeceré cualquier consejo que queráis / podáis darme.

Sed felices muchachotes y muchachotas 🙂

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Fotos: Conejito, mentes.

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