CSF;S: IV. Cómo no tener miedo a ser feliz 6'

por Bor Cobritas 07/07/2014

CSF;S, responde a las siglas “Cómo ser feliz; siempre”. Es el título de una serie de posts en los que busco descubrir dos cosas: qué nos hace felices y qué evita que hagamos lo que nos hace felices.

En cada post, además, hay preguntas para responder, por si alguien quiere ir un poco más allá y ayudarme con este experimento.

¡Sé bienvenido! ;)

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Después de unos días de relax para pensar (o beber; o comer; o dormir) volvemos con esta serie de posts (que vete tú a saber hasta cuándo se alargará) sobre cómo ser feliz siempre; pase lo que pase.

Estoy aprendiendo muchísimo de todos los vosotros que le estáis echando un par de huevos y estáis comentando. Gracias. Este experimento no sería nada sin vosotros comentando 🙂

¿Os acordáis de cuando ponían vídeos en clase y todos nos volvíamos locos? Pues hoy va a ser un día de esos. Vamos a explorar otra cara de la felicidad que Elenita me recordó por Facebook el otro día:

[youtube=https://www.youtube.com/watch?v=JrNeQiMAcAM]

E mentalizarze y quererzé de verdá, sano, eze cuerpo, tené potencia, se felí, quererte tú mismo a quererte tú musho, porque quiere también al que tiene a tu lao y todo zale de verdá de deporte.

Bueno, y después de la gilipollez del día, vamos a ponernos a ello.

De los comentarios de la última entrada, me quedo con estos:

Cambio de objetivo bien, cambio de enfoque bien, pero a veces el cambio de la cámara entera va maravillosamente. – Elena

Me siento como el puto rey del mundo cuando hago un gesto por alguien que sé me va costar caro. – Liam

La felicidad se trata de una cuestión de respeto por la palabra. – Morpheus

No me he quedado quieto esperando a ser feliz. Todo es coger un poquito de inercia. – Morpheus

A este paso, dentro de poco me voy a dedicar a citar comentarios y voy a dejar de escribir. ¡Qué paz!

Aparte de todo esto, Morpheus comenta un tema bastante puñetero dentro de esto de ser feliz: Esa sensación donde continuamente sientes que te falta algo, no sabes el qué y te mata de impotencia no encontrarlo porque quieres ser feliz de una vez y (crees que) no depende de ti.

De momento llevamos 3 puntos de la felicidad:

  1. La felicidad es una elección
  2. La felicidad depende de la expectativa que tengamos de la vida
  3. La felicidad viene cuando somos la mejor versión de nosotros mismos

De esto que notas que te falta algo antes de dar el salto

Hoy vamos a por el cuarto; y os voy a contar mi vida (otra vez). ¿Venís?

El esperador

Me he pasado toda la vida pensando que me faltaba algo. Pero en todo, ¿eh? Desde tocar la guitarra, montar en bici, levantar pesas, correr, ligar, estudiar… todo. Siempre sentía que había un detalle que se me escapaba, que había algo que no sabía, que había una pieza que me faltaba. Justo el engranaje central para poder empezar a moverlo todo.

Y así me tiré años, esperando como un pasmarote hasta que me di cuenta de que la cuestión no era qué me faltaba, sino qué me sobraba. Y la respuesta estaba clara: miedo. Y no miedo a lo típico, del «qué dirán», «es que qué vergüenza», qué va.

La anécdota de cómo me di cuenta de esto es muy graciosa; o no, pero vamos, que me apetece contarla.

Miedo a desafinar

Estaba yo de fiesta un día por Aix-en-Provence; nada fuera de lo común. Solo que yo… pues estaba un poco con cara de acelga; como esperando algo. Estaba de cháchara con una amiga, cuando de repente suelta:

– Oye, ¡tú cantas! ¡Cántate algo!

– No, es que sin guitarra yo no canto

-¿Por qué?

– Porque así no se me da bien.

– Venga, ¡será divertido!

– Que no, de verdad, que me siento incómodo.

Pero qué te pasa, ¿que tienes miedo a desafinar?

Esa frase resumía todos los motivos por los que, hasta ese momento, no había sido del todo feliz.

Para los nostálgicos, la reflexión poética la podéis encontrar en mi viejo blog (todavía me pone la carne de gallina); para todos los demás, aquí va el resumen útil y desmetaforado.

Miedo a ganar

Siempre he tenido miedo a ganar. Miedo a improvisar, miedo a no tenerlo todo controlado; miedo a no saber qué va a pasar después. Siempre he tenido miedo de ser feliz y no saber qué hacer con ello; y tal vez por eso posponía mis deseos hasta el infinito. Una cosa de baja autoestima, de miedo a conocer.

Porque conocer implica exponerse, y exponerse es enfrentarse a la posibilidad de no poder.

Hostia, ¿y si de repente soy feliz y no va conmigo? ¿Y si de repente consigo todo lo que siempre había querido y resulta que no es lo que quiero?

Ese era el miedo a desafinar. Miedo a darme cuenta de que todos mis esfuerzos podrían haber sido en vano; o el miedo a demostrar que no puedo.

La felicidad de la incertidumbre

Todo ese tiempo gastado esperando lo ocupé pensando en lo guay que sería todo cuando por fin fuese feliz. Y claro, cuanto más pensaba, más expectativa me creaba y más miedo me daba enfrentarme a la realidad. Todo ese tiempo gastado en imaginar fue tiempo no invertido en vivir y disfrutar.

Ser feliz no va de conseguir lo que deseas. Ser feliz va de saber sorprenderse y hacer cosas bonitas con lo que te encuentras. Todo eso que creemos que nos falta para echar a andar es miedo que nos sobra; y en cuanto se va el miedo, entra todo lo demás.

Homework

Pues nada, hoy post largo, metafísico y profundo, y todo para llegar a una conclusión

…que pondré el próximo día.

Mientras tanto, ¿cuál es tu conclusión de todo esto? ¿Te has visto alguna vez enredado en el mismo miedo que yo o piensas que soy un exagerado?

Como siempre, espero vuestras respuestas como el amanecer el día de Reyes. Gracias por leer y por comentar. ¡Esto se hace grande gracias a vosotros! 🙂

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Capítulo V —> CSF;S: V. Por el culo te la hinco Lo que las abuelas dicen de ser feliz

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