Cómo acabar con el bloqueo del escritor (writer’s block) 7'

por Bor Cobritas 28/10/2014

Para alguien que escribe, sentir que no puede hacerlo es como quedarse sin voz. Y jode; y mucho.

Writer's block

Otra definición podrían ser los ladrillos contra los que te das de cabezazos cuando no sale nada

Writer’s block no es el edificio en el que viven todos los escritores gangstas (aunque molaría). El bloqueo del escritor, o writer’s block, es uno de esos síndromes creativos modernos con un nombre guay y que tanto mola decir que tienes; como una excusa vestida de pitiminí. Se caracteriza por una sensación de estar vacío por dentro a todas horas, como un bote de gel cabeza abajo que te niegas a admitir que se ha gastado y que rellenas con agua y maltratas con maña a ver si sale un último hilillo que te limpie esa mierda que te cubre. Muy feo todo. Como estar con el mute puesto, que tú hablas y hablas, pero no se te escucha nada.

Eso y la sensación de que no te reconoces. Porque tú antes escribías, tú antes sabías hacer esto, tú antes molabas; y te salía solo y era magia de la buena, y así estabas de enamoradísimo de ti, porque eras la hostia. Pero ya no.

Si pones en internet «writer’s block» te saldrán cienes y cienes de consejos súper guays y trendies de gente súper creativa que no tiene de eso porque mola mucho y sabe siempre lo que tiene que hacer. Es como esos que te dicen que para adelgazar solo tienes que comer mejor y moverte más; que tienen razón, pero no contemplan eso de que somos humanos y la cagamos. Y al final solo sirven para hacerte sentir peor porque no consigues algo que todo el mundo te pinta como facilísimo.

Yo tengo mis métodos particulares. Hay que echarle valor y tener muchas ganas de desbloquearse, e incluso así, no siempre funcionan; pero normalmente te ríes mucho de ti mismo. ¿Por qué no probar? Dicen que la risa es buena 🙂

1. Relajarse y relativizar

Ante un writer’s block, lo primero de todo es pararse y coger distancia para mirar qué está pasando. ¿Sabes eso que pasa cuando estás comiendo hamburguesas, que te estás echando ketchup con mucha ansia e intentas echarte más, pero que no sale por más que aprietes? Ahí hay dos opciones:

  1. Si lo desespachurras (que dejas de apretar, vamos) y dejas que el bote recupere su forma, vuelve a estar echando ketchup en nada de tiempo.
  2. Si sigues apretando como el impaciente hambriento que eres, te vas a cargar el bote y ya no va a poder salir más ketchup nunca.

Pues nosotros somos iguales. Cuando aprietas demasiado fuerte y demasiado rápido, no dejas que el flujo de ideas se recupere y terminas ahogando la máquina. Todo escritor es, antes de nada, un lector. Un lector que absorbe, acumula, procesa, agita, mezcla, combina y al final regurgita su propia versión de todo.

good theft vs bad theft

Austin Kleon tiene un libro entero sobre el tema

Al final son las mismas ideas de siempre, pero contadas con tu voz.

Para eso se necesita tener material. Si pasas demasiado tiempo sin parar de crear, llegará un punto en el que te quedes sin nada que darle al mundo. Ahí lo primero de todo es que te cagas de miedo porque tienes una reputación y un estándar que mantener (o eso crees), y si no escribes, de repente vas a pasar a ser un fraude (o eso crees). Lo que me llevará al siguiente punto.

Relájate, cierra el portátil, llama a alguien, compra palomitas, ponte una peli de mierda y échate unas risas. Y cuando te dé la gana cuéntale a tu colega lo que te está pasando; verás como suena menos importante.

2. Deja de tomarte tan en serio

Antes de escritores fuimos humanos, y fue por eso de la humanidad, que tuvimos algo que contar y nos pusimos manos a las letras. La premisa del ser humano es que es imperfecto, y esa imperfección le da la unicidad, y toda la gracia y todo lo que mola. Pero sigue sin molarnos del todo.

Un writer’s block empieza con un día en el que no salen las ideas. Y te lo tomas como algo súper grave, como si se fuera a terminar el mundo (y que luego no es para tanto), y piensas «bah, no pasa nada, mañana lo compenso». Entonces, subconscientemente, te impones hacer al día siguiente un trabajo el doble de bueno que el de un día cualquiera para compensar, y claro, pues no sale, y tú empiezas a volverte tarumba y a sentir que eres un fraude del copón porque hay un montón de gente ahí fuera juzgándote y tienes que dar la talla y no paras de cagarla. Respira.

Nadie te está juzgando. En todo caso, el único que te juzga eres tú, proyectándote a través del resto del mundo. Además, cuanto más tiempo pasa, más altas son las expectativas y mejor tiene que ser el material que hagas para sentirte satisfecho. Y claro, eso no suele pasar nunca; o al menos a mí no me ha pasado nunca. ¿Te suena?

En estos casos, siempre me digo:

Va Bor, escribe algo solo para ti. No tiene que tener sentido, no tiene que ser bonito, no tiene que ser correcto y no tiene que gustarle a nadie; solo tiene que contar algo. Tómatelo como si estuvieses desatascando el grifo, que tiene que correr bastante agua antes de que se pueda beber. Cuenta cosas hasta que se entiendan bien; o hasta que tú las entiendas bien.

Y, eh, siempre consigo un texto que me encanta. No es perfecto, pero suena a mí. Y recuperar la voz es el primer paso antes de volver a cantar.

3. Pega el culo a la silla y no lo muevas

También puede pasar que el bloqueo no sea creativo al 100%. Trabajos gordos de redacción que necesitan investigación, conocimiento, síntesis y una buena dosis de corrección gramatical a la par que carisma para que no se haga infumable. Trabajos del colegio, instituto o universidad, proyectos fin de carrera, tesis doctorales, papers científicos, informes del curro… esas cositas.

El proceso en estos casos suele ser algo como:

  1. Sentarse.
  2. Escribir una frase.
  3. Borrarla.
  4. Escribirla otra vez.
  5. Volver a borrarla.
  6. Repetir los pasos 2 a 5 hasta que te pones tan nervioso que te levantas y no vuelves hasta pasadas 4 horas.
  7. Repetir los pasos 1 a 6 hasta que te da sueño y te vas a la cama.

Top-ten-reasons-I-procrastinate

Para estos momentos, los dos primeros trucos valen perfectamente, aunque tengo uno que funciona mejor:

Pegar el culo a la silla y no moverse.

Dejar de lloriquear porque no te inspiras y no te sale bien, sentarte y no levantarte hasta que tengas 1000 palabras escritas. Pueden ser una basura, no pasa nada; luego las borras o las editas o las quemas o haces un avioncito y lo tiras desde el ático del Empire State a ver si le llega a alguien y le gusta más que a ti. Pero escribe.

Lo importante es que esas palabras salgan, que estén ahí; que digan cosas que piensas a medias y luego las puedas estructurar, o que estructuren cosas a medias y luego les puedas meter contenido. Si salen, ya tienes la mitad del trabajo hecho, y siempre es más fácil construir sobre algo que sobre absolutamente nada.

#BorTip: Pomodoros.

El remedio definitivo contra el writer’s block

Romper con el writer’s block son cinco cosas:

  1. Parar y relajarte.
  2. Eliminar expectativas.
  3. Escribir.
  4. No levantarte las primeras 50 veces que quieras dejarlo a medias.
  5. Escribir 1000 palabras.

Y ya está. No será bonito, o sí; lo importante es que será un texto. Habrás escrito y habrás superado el writer’s block, porque un escritor que escribe, no está bloqueado.

Un escritor es alguien que cuenta cosas. Pues cuéntalas. Igual te pasas un tiempo sin publicar nada en tu blog, o te pasa que tienes que reescribir el trabajo entero porque le faltan detalles, pero habrás escrito. Y cuando pase esa racha en la que tu voz no es tu voz (porque pasará), volverás con toda tu cara guapa a comerte el mundo otra vez.


Fotos:

Muro: Adaptación de Andrés Tonini (original)

Steal Like an Artist: Del libro homónimo de Austin Kleon

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